Silencios.

De vez en cuando ladra un perro. Incluso la mía parece haber aprendido a ladrar desde que estamos aquí. Supongo que tiene el estímulo de la conversación con los de su especie que viven en las dos casas vecinas y que suelen acompañar con sus ladridos el paso de cada persona, animal, o incluso cosa, que se mueve cerca de la verja detrás de la cual se hallan confinados. Nunca les he visto salir a dar un paseo con sus dueños, o cuidadores, o lo que sea que sean los dos jóvenes que llegan en el coche, haciendo mucho ruido, cada día por la noche.

Esos sonidos, los vecinos llegando, los perros ladrando, las hojas de los árboles meciéndose con el viento, incluso con la brisa, la lluvia los días que ha caído, los pájaros cuando se retiran a las ramas más altas y, los fines de semana, cuando se despiertan y salen de su letargo, son los únicos sonidos externos que llegan a mis oídos. En casa, la radio, la tele, mi propia voz hablando con la perra y el gato…Todo el tiempo restante sólo se escuchan silencios.

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Una respuesta a Silencios.

  1. yabubloger dijo:

    Qué lujo, el silencio. Es una de las cosas que más echo de menos en la ciudad. Quizá hasta escuches el sonido de las olas si dejas la ventana abierta.

    Por cierto, que sepas que ya estoy en serio con la restauración del blog; veo que llevas buena marcha.

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