La cita (1).

baño
La noche llegó, con su lluvia. Y el deseo intacto, si no aumentado…

Al fin apareció en la pequeña pantalla del móvil la proposición correcta y entonces a ella le entraron de súbito las ganas de salir. Tan sólo había tomado unas cervezas y un helado , y presumiendo una noche larga y excitante, pensó que más le convenía comer, si no quería desfallecer al primer envite. Así que le envió una foto tomada apenas unas horas antes, le dio largas y desconectó, sin esperar una respuesta que, estaba convencida, no le iba a gustar…

Pero, consciente de que el juego del gato y el ratón no podía durar mucho más, y teniendo todavía la situación controlada, el siguiente mensaje fue un sitio concreto y una hora próxima. Ya no quería dilatarlo más…

Dos abrazos y un casto beso en la calle después casi lo arrastró a la habitación que -con tanto esmero- había elegido para el encuentro, que se suponía, por la experiencia virtual, iba a resultar triunfal…

Varias horas después ambos seguían despiertos, sudados, húmedos, satisfechos, perfumados de sus fluidos, desinhibidos, contentos…

Y ni una sola palabra de amor…

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